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 El altruismo en México, forma de evadir impuestos

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jofrabarsan
badu huiini
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MensajeTema: El altruismo en México, forma de evadir impuestos   Miér Dic 09, 2009 11:52 am

http://www.jornada.unam.mx/2007/03/12/index.php?section=cultura&article=a10n1cul


MONICA MATEOS-VEGA

Los donativos, los mecenazgos y en general la participación de la iniciativa privada en la cultura, asuntos que están en el futuro de la agenda política nacional, despiertan un sinfín de dudas y suspicacias por la falta de leyes que de manera clara y puntual regulen el ir y venir de los dineros.
De acuerdo con expertos, es bien sabido que en México no existe evasión fiscal más "elegante" que hacer donaciones deducibles de impuestos.
En el medio de los contadores circula la certeza de que a empresas poderosas les resulta más barato pagar a bufetes de abogados y contadores para ayudarlos a evadir impuestos sin recibir castigo.
Desde hace lustros, en México se ha asomado el tema de la participación de la iniciativa privada en la cultura. Se trata de un territorio virgen. La Jornada presenta aquí la continuidad de sus atisbos sobre el tema.
El historiador chileno Christian Antoine, autor del libro Patrocinio y donaciones con fines culturales (2003) considera que, en comparación con las regulaciones establecidas en Europa, Estados Unidos y naciones como Chile, en México se dispone de una de las legislaciones "más generosas" para las instituciones dedicadas a la filantropía.
Es decir, explica el investigador, aquí "no existen límites para las deducciones de las donaciones del ingreso imponible, esto significa que una persona o empresa puede entregar a una institución filantrópica todo el ingreso tributable y deducirlo completamente, sin tener que pagar impuesto alguno después de la donación".
La carencia de mecanismos que regulen y supervisen los donativos para la promoción cultural etiquetados con el concepto de donativo ha sido una cuestión que ha preocupado a diversos sectores desde hace años.
Legisladores del Congreso de la Unión han solicitado en varias ocasiones que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA) informe a detalle quién, cómo, cuándo y bajo qué normatividad reciben donativos de la iniciativa privada.
Los Floripondia han argumentado que de esta manera la sociedad estaría segura, "y no por fe", de que no hay triangulaciones, concesiones, privatizaciones veladas o desvíos de recursos.
Pero a la fecha eso no ha sucedido. La Jornada realizó una investigación periodística, cuyos resultados se presentan en este reportaje y no hacen sino confirmar las suspicacias.
Por ejemplo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en sus Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública señala que en 2006 el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) recibió de Promotora Xcaret SA de CV la cantidad de 2 millones 194 mil 449 pesos como "donativo" para "mantenimiento integral a la zona arqueológica ubicada en ese centro turístico."
No obstante, el propio INAH, en su página de Internet, en el apartado Transparencia y Acceso a la Información, señala que los recursos provenientes de la empresa que maneja uno de los parques turísticos privados más visitados en Quintana Roo (con alrededor de un millón de entradas al año) son utilizados en "gasto corriente institucional".
Esto último iría en contra de lo establecido en el artículo 33 del Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2006 que estipula, entre otros aspectos: "las dependencias y entidades que reciban donativos deberán destinarlos a los fines específicos para los que les fueron otorgados".
Otro ejemplo, ahora la inversa: de acuerdo con el mismo documento de la SHCP, en 2006 el CNCA dio "donativos" a unas 126 organizaciones que en total ascienden a 305 millones 65 mil 479 pesos.
No queda claro si se trata de los llamados recursos "etiquetados" aprobados en el Presupuesto de Egresos de la Federación, de dineros provenientes de fondos especiales, de los recursos que maneja el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) o de dineros provenientes de otros ingresos, ni se aclara si son parte de los recursos asignados a programas o áreas o dependencias específicas.
En esa lista lo mismo se ubican el Festival Internacional Cervantino (que con el concepto "donativo" recibió poco más de 49 millones), que los gobiernos de los estados de Colima (3 millones 919 mil pesos), Hidalgo (17 millones 620 mil), Jalisco (4 millones 508 mil), Michoacán (un millón 610 mil), Oaxaca (19 milones 312 mil 988), Puebla (192 mil), San Luis Potosí (18 millones 331 mil), Tabasco (880 mil).
Están también, entre otros, los institutos de cultura de Guanajuato (2 millones), Querétaro (un millón 312 mil 188), Tamaulipas (3 millones 831 mil 165), Zacatecas (22 millones 731 mil), Quintana Roo (215 mil); y los municipios de Mérida (150 mil), Metepec (30 mil), San Luis Potosí (64 mil 550) y Tlayacapan (30 mil).
Además, destacan la ópera de Tijuana (100 mil), la Compañía de Danza Contemporánea de Yucatán (21 mil), la Orquesta Filarmónica de Acapulco (3 millones), la Sociedad de Amigos del Museo del Vidrio (10 millones), la Sociedad General de Escritores de México (300 mil), el Festival Cultural Nezahualcóyotl (20 mil), el Festival de la Palabra (2 millones 215 mil 575) y la asociación de Amigos del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca y del Centro Fotográfico Manuel Alvarez Bravo (850 mil).
Todas las cantidades se otorgaron con el rubro "promover la cultura", sin más especificaciones, contrario a lo que sucede cuando una empresa privada da dinero al INAH, como Fomento Cultural Banamex, que donó a esa instancia en 2006 la cantidad de 8 millones 850 mil pesos para la "exposición España Medieval y el Legado de Occidente; restructuración integral del Museo de Guadalupe, Zacatecas; para apoyar el proyecto Tamtoc y Tixcacaltuyub; fachada Dzidzantun, Sudzal, Santa Elena y Sotuta en Yucatán".
Ayuda que perjudica
La contadora Lucía M. Romo afirma que en su gremio es bien sabido que en México no existe evasión fiscal más "elegante" que hacer donaciones deducibles de impuestos.
"Si una empresa lucrativa, es decir, una SA de CV, quiere obtener el beneficio fiscal de bajar sus utilidades, lo único que debe hacer es dar un par de donativos deducibles. Esto principalmente perjudica a los trabajadores, a quienes hasta se les puede llegar a decir que no recibirán reparto de utilidades porque la empresa tuvo esos 'gastos' altruistas. Se trata de huecos fiscales que hay en nuestras leyes."
Al analizar la información del dinero que el CNCA entrega etiquetado con el rubro "donativo", las dudas saltan por doquier: ¿Existe el "Municipio de Santiago Pinacoteca Nacional SA de CV"? Pues a esta persona moral el consejo le dio el año pasado un donativo por 2 millones 576 mil pesos, aun cuando el Sistema de Administración Tributaria (SAT) establece que para ser una "donataria autorizada" se debe ser una asociación "sin fines de lucro", es decir, no se le puede dar dinero bajo el rubro "donativo" a las sociedades anónimas de capital variable (SA de CV).
La Ley del Impuesto sobre la Renta establece que, en materia cultural, las asociaciones o sociedades civiles, organizadas sin fines de lucro y autorizadas para recibir donativos, deberán dedicarse a alguna de las siguientes actividades: a la promoción y difusión de música, artes plásticas, artes dramáticas, danza, literatura, arquitectura y cinematografía, "conforme a la Ley que crea al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, así como a la Ley Federal de Cinematografía".
También "al apoyo a las actividades de educación e investigación artísticas de conformidad con lo señalado en el inciso anterior; a la protección, conservación, restauración y recuperación del patrimonio cultural de la nación, en los términos de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos y la Ley General de Bienes Nacionales, así como el arte de las comunidades indígenas en todas las manifestaciones primigenias de sus propias lenguas, los usos y costumbres, artesanías y tradiciones de la composición pluricultural que conforman el país.
"A la instauración y establecimiento de bibliotecas que formen parte de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas de conformidad con la Ley General de Bibliotecas; y al apoyo a las actividades y objetivos de los museos dependientes del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes."
Entonces, ¿por qué el CNCA le dio un "donativo" de 170 mil 120 pesos a Prestaciones Mexicanas SA de CV? ¿Cómo "promovió la cultura" en 2006 esta empresa dedicada a emitir los vales de despensa que otras instancias entregan a sus trabajadores como prestación?
Ayuda social y Vamos México
La misma pregunta es válida en el caso de las fundaciones Liyame y Productividad en el Campo. La primera de ellas, con sede en Durango, recibió 550 mil pesos por parte del CNCA para "promover la cultura", aunque en su página de Internet informa que se dedica a la asistencia social "en zonas de pobreza y marginación"; casualmente, esta asociación recibió también en 2006 ayuda por parte de la Fundación Vamos México.
Otro caso: la Fundación Productividad en el Campo AC se dedica a "mejorar la calidad de vida de los productores rurales y sus familias en México", como a productores de nopal, entre otros campesinos. El CNCA le dio el año pasado 120 mil pesos, también para "promover la cultura".
La ex titular del consejo Sari Bermúdez anunció precisamente durante un acto que tuvo en 2001 con niños atendidos por Ministerios de Amor (que el año pasado recibió 500 mil pesos) que la institución a su cargo desarrollaría un nuevo programa llamado La cultura con vocación social, "en un intento por apoyar a los grupos que de forma independiente realizan acciones altruistas y que por mucho tiempo se mantuvieron marginados y relegados de las instituciones de la cultura", declaró.
Así, con el argumento de que "la cultura es de todos", porque se trata de "un concepto demasiado grande para ser abarcada por una sola institución", y con la firme convicción de que "la cultura lo mismo comienza en un conservatorio que en un desayuno con niños de la calle", el CNCA se dedicó durante todo el sexenio a apoyar un sinfín de "promotores de la cultura".
El hecho no sería cuestionable si las cuentas fueran claras, o si, por lo menos, existiera, como sucede en Chile, una Ley de Donaciones con Fines Culturales. Otro ejemplo: al cotejar datos hacendarios de 2006, se aprecia que en México es posible la existencia dos asociaciones diferentes (que recibieron, en conjunto, 255 mil pesos), pero con un solo presidente.
Se trata de Arturo Morell, quien para su Festival Hispano Americano de Pastorelas recibió 140 mil pesos, y para su Fundación Voz en Libertad 115 mil, más que lo donado por el CNCA al Centro de Humanidades de Baja California (100 mil), a la Fundación Diego Rivera (20 mil), a la Fundación de Estudios Iberoamericanos Gonzalo Rojas (50 mil), al Festival del Tambor y la Cultura Africana (75 mil) o a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, a la que le donaron 45 mil 437 pesos)
La especialista Lucina Jiménez, en su texto Desarrollo de públicos, recaudación de fondos y marketing cultural explica que la filantropía, concepto que surge en el siglo XVIII, "en la actualidad es una práctica, idealmente, desinteresada y respetuosa de individuos, entidades privadas o públicas, que otorgan donativos a otras entidades privadas, públicas o sociales en múltiples campos de la actividad humana, entre ellas la cultural. Subrayo lo de idealmente porque no siempre es así".
La ex directora del Centro Nacional de las Artes enfatiza que es muy importante "no confundir filantropía con caridad. La filantropía es un mundo que opera entre profesionales que aspiran a manejarse con respeto y exigencia de calidad, pertinencia en el quehacer al que se dedican y apego a ciertos valores éticos y aún políticos".
Por ello, agrega, "es fundamental saber estructurar un sano equilibrio entre las diversas formas de recaudación de fondos, ya que de él depende la autonomía de las organizaciones y la continuidad de los procesos culturales".
En 2006, el CNCA recibió, para "promover la cultura", 29 millones 40 mil 539 pesos en donativos de particulares como Alfredo Cervantes Alonso (quien dio 23 mil 812 pesos), de Teléfonos de México (4 millones), del Instituto Mexicano del Seguro Social (2 millones 608 mil 695), de la Fundación Cultural Integrus (un millón 165 mil), de El Colegio Nacional (70 mil 333), de la embajada de Estados Unidos (256 mil 340 pesos), de la embajada de Japón (16 mil pesos), así como de varios gobiernos estatales e institutos de cultura.
El apoyo privado a la cultura, por lo menos de manera oficial y certificado por la SHCP, aún es modesto, a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, en donde el apoyo a la cultura es en gran parte responsabilidad del sector privado, como explica Cristian Antoine.
En México, el oscurantismo derivado de los huecos legales y la práctica parece animar más a la petición de apoyos oficiales por parte del sinfín de fundaciones y asociaciones civiles que pululan en el país, que al mecenazgo de los grandes emporios.
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